Por los pelos

Un anejo que es importante, véase su transcendencia histórica:

En tiempos pasados, para enrolarse en un navío no era preceptivo saber nadar, fuera cual fuese el cargo. Y, entre la tripulación, era habitual recomendar a los novatos que se hundían en el agua dejarse crecer una larga melena para que, en caso de caer por la borda, fueran más visibles en el oleaje y, consecuentemente, tuvieran más posibilidades de ser rescatados.

De hecho, la larga cabellera era el mejor asidero para sacar del agua a alguien que se estaba ahogando, pues la ropa suele desgarrarse y la piel húmeda resulta resbaladiza. Por eso, incluso quienes sabían nadar preferían tener el pelo bien largo .

En la mayoría de las antiguas civilizaciones el cabello largo era un símbolo de dignidad, de respeto y donde tanto hombres como mujeres mantenían sus cabelleras intactas, el pelo era considerado símbolo de poder. Fabulosas historias a lo largo de los siglos están ligadas con él; desde el Sansón bíblico, cuya fuerza residía en su cabello, hasta las historias que nos deja la mitología, donde el pelo era un elemento característico de dioses y de otros personajes clásicos. Venus, la diosa del amor y de la belleza, que lucía una larga melena que quedó reflejada en el cuadro “El nacimiento de Venus”, de Botticelli. La princesa Psique que rivalizó con Afrodita luchando por el amor de Eros, y todo un sinfín de personajes como Pandora, Calipso, Medusa, personajes donde el cabello tiene un papel importante en cada una de sus historias.

En algunas filosofías orientales el pelo y su largura también son de gran importancia, no lo ven como algo meramente decorativo y estético, y es más importante de lo que podamos pensar. Lo ven como una de las más valiosas fuentes de energía para la vitalidad humana, fuente de vitamina D, calcio y fósforo, que absorbe y asimila las radiaciones del sol protegiendo la piel. Para el sexo masculino desde los comienzos de la humanidad conservar el pelo era vital, y el no tenerlo se intentaba subsanar de diversas maneras, hasta llegar a la actualidad donde existe una diferencia entre aquellos que han asumido la alopecia como un proceso inevitable y otros que utilizan diversos métodos para disimularla.

¿Pero por qué perdemos pelo? Evidentemente la genética desempeña un papel muy particular en cada caso. Se dice que la calvicie es producida por la testosterona, hormona responsable del desarrollo de las características sexuales masculinas y aunque también se encuentra presente en las mujeres no afecta a sus rasgos físicos característicos ni a su sexualidad. Las cantidades de testosterona en el cuerpo de las mujeres es mucho menor que la que hay en el cuerpo de los hombres. Contra esa creencia popular, la única relación entre la testosterona y la calvicie no es la testosterona misma ni los altos niveles de esta, sino la incidencia de la testosterona en la producción de DHT(Dihidrotestosterona) y en los hombres predispuestos genéticamente a la pérdida de cabello. Y son muchas las causas de esa pérdida: dietas carentes de nutrientes, problemas en la tiroides, exceso de grasa, efectos colaterales de tratamientos farmacológicos, quimioterapia o estrés, sin embargo, la alopecia androgénica es la más común de todas.

Desde los primeros crecepelos, que aparecen a finales del siglo XIX, la ciencia ha revolucionado los tratamientos para luchar contra la alopecia, pero hay un tratamiento que ha cambiado el concepto de todos ellos, es la técnica llamada FUE (Folicular Unit Extraction), que consiste en extraer los pelos o grupitos de pelo, de uno en uno, Quizá el único tratamiento que consigue un crecimiento constante del pelo. Una cirugía menor, para la que se usa algo de anestesia local, con buen resultado para mejorar la imagen y la autoestima de los pacientes. Normalmente, cualquier hombre o mujer con alopecia que pueda ser apto para una restauración capilar es un buen candidato para esta técnica. Los folículos se extraen de la nuca, porque es una zona cuyo cabello nunca se cae, ni siquiera en las personas calvas, y se implanta donde sea necesario.

En la operación que se realiza en dos sesiones se eliminan las cicatrices lineales y es completamente indoloro y en unos 15 días, el paciente podrá volver a hacer vida normal…y será en unos seis meses cuando se aprecien claramente los resultados, para poder presumir nuevamente de pelo.

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