Rejuvenecimiento íntimo

Hay una canción que comienza con una frase: “Cómo han pasado los años, cómo han cambiado las cosas…” Y es cierto los años pasan, y las cosas cambian, y quizás tengamos algunas arrugas o un kilito de más. Las mujeres ya no usan los tacones de antes con la misma energía; cada vez tienen más los pies en el suelo. Pero ese mismo paso del tiempo ha hecho que hayan ganado en otras cosas también importantes, por ejemplo, el tiempo, un tiempo para disfrutar de lo conseguido y de lo que aún está por venir.

El paso de los años convierte a las mujeres en más sabias, eliminan todo tipo de tabúes de sus vidas, tienen menos temores, están más seguras de sí mismas y ya hay pocas cosas en la vida que le asusten porque saben que la belleza no solo está en una cara sin arrugas, también está en la forma de caminar, de hablar, de moverse o de mirar y a veces eso sólo lo dan los años.

Pero al llegar a esa edad de equilibrio en la mujer, pueden surgir problemas de los que cada vez se habla más claro en las consultas de ginecología, como son la incontinencia urinaria, la sequedad vaginal, y el ensanchamiento vaginal producto de la huella de los embarazos, los partos y la reducción progresiva de estrógenos.

Esas patologías son algo muy común, de lo que no hay que avergonzarse. Los músculos y ligamentos del suelo pélvico pierden tono, aumentando el riesgo de problemas como la incontinencia urinaria de esfuerzo, lo que es lo mismo una pérdida leve de orina que se producen al toser, estornudar, reír, hacer deporte o realizar esfuerzos. Otra de las huellas que nos deja el paso de los años puede ser la irritación de los genitales externos, ya que las paredes vaginales se adelgazan y se secan, esa sequedad vaginal hace que la relación sexual se vuelva molesta para algunas mujeres, con una mayor tasa de infecciones por el cambio del PH vaginal.

La fisioterapia y los ejercicios de suelo pélvico pueden ayudar a prevenir la incontinencia urinaria y a mejorar sus síntomas. Sin embargo, para que sean realmente eficaces es preciso ser muy constantes y la falta de tiempo hace que sean muchas las mujeres que acaban abandonando. Si entrenas los famosos ejercicios de Kegel apretando los músculos de la parte interior de la pelvis se fortalecerán tus paredes vaginales. Todo es una ayuda.

Pero la solución perfecta y más eficaz para la incontinencia urinaria y el rejuvenecimiento vaginal, que no necesita intervención quirúrgica es el tratamiento con láser de CO2. El objetivo de esta técnica consiste en reparar, tensar y engrosar la dermis de la mucosa vaginal mediante la aplicación de calor

Este láser produce un efecto térmico que estimula la producción de colágeno en las células y los tejidos de la vagina, recuperando su diámetro, reconstituyendo el PH vaginal, y recuperando el tono y la lubricación de la misma, lo que se refleja en un mayor disfrute de las relaciones sexuales. El tratamiento consistente en aplicar minúsculos impactos de láser, no requiere hospitalización ni postoperatorio, y se realiza de forma ambulatoria, en una sesión de entre 5 y 15 minutos de duración. Después del tratamiento, la paciente puede retomar inmediatamente su actividad habitual.

La mente y el cuerpo se rigen por etapas, y es en la etapa de los cuarenta cuando pueden surgir estos problemas que condicione la calidad de vida y altere el funcionamiento óptimo de una parte tan importante como es la vagina. Es el momento de hablar abiertamente del rejuvenecimiento íntimo, y mi recomendación es hablarlo con el médico, no hay que tener vergüenza, es muy importante hablarlo…y “que sigan pasando los años, y que sigan pasando las cosas”.

Artículo en el blog de La razón

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